Agricultura, ganadería, compost, leche: ecológico, sostenible y sin OGMs.

La agricultura y la ganadería son sostenibles y ecológicas, al estar estrechamente vinculadas: las cabras comen 3 veces al día nuestras cosechas ecológicos (a esto se añade un complemento de pienso ecológico). Sobre el encamado de los animales aplicamos nuestra tecnología bacteriana (una variante de la tecnología EM), lo que nos permite transformarlo en compost natural y ecológico. Con este compost se abonan a su vez las siembras. Esto nos brinda una leche de calidad organoléptica excepcional, con la que elaboramos nuestros quesos. Finalmente, con el suero excedente de cada fabricación, enriquecemos el alimento del ganado, las siembras y el compost, cerrando así el círculo.

La agricultura ecológica en Granja Santa Gadea consiste, básicamente, plantas plurianuales: esparceta, praderas polifitas, ray-grass, festuca, lilium, bromo y alfalfa, limitando a una pequeña superficie los cereales, que se siembran como apoyo alimenticio para la fauna salvaje autóctona (maíz y avena). Por consiguiente, exceptuando la pequeña cantidad de cereal, el resto de las tierras sólo se labran con grada de discos* cada cinco o seis años. Esto contribuye eficazmente a mantener la estructura del suelo, así como su microfauna y microflora. Todo ello es básico para un suelo sano, y es requisito de una agricultura ecológica. El compost utilizado es un catalizador rico en nutrientes, procedente de la fermentación a bajas temperaturas del encamado del establo, que se limpia cada mes para evitar enfermedades. Tests realizados anualmente a la estructura de los suelos de la granja arrojan resultados espectaculares.

* La grada de discos: un arado voltea una capa de unos 20 cm, y la grada de discos solo la mitad (máx. 10 cm). Ayuda a mantener la estructura del suelo y los microcanales formados por raíces, insectos y lombrices, a través de los cuales circulan el oxígeno y el agua. Esta capa superior es la más importante del suelo, ya que allí vive el 80% de los seres vivos. Con un arado acabamos con microorganismos, insectos y lombrices, y además obligamos a la naturaleza a reconstruir esos canales año tras año.

Transformando estiércol en compost.

En cualquier ambiente microbiológico-bacteriano (por ejemplo un montón de estiércol), hay tres tipos de microorganismos:

• Un 20% de tipo patógeno. Son los que producen la putrefacción.

• Un 20% de tipo fermentativo. Son los que se encuentran en el vino, la cerveza o el queso Santa Gadea.

• El 60% restante, de tipo facultativo u oportunista, puede funcionar como patógeno o como fermento.

Si las condiciones de nuestro estiércol son anaeróbicas y el ph es menor que 5, el complejo bacteriano añadido provocará que el 60% de bacterias de tipo facultativo u oportunista, funcione como fermento. Dado que en estas condiciones, las bacterias de tipo patógeno no pueden trabajar, hemos suprimido totalmente la putrefacción y aumentado la capacidad fermentativa del conjunto.

Así, en Santa Gadea conseguimos:

1. Reducir las emisiones de CO2 y metano. Se reducen en un 40%, gracias a que la fermentación del estiércol en compost ocurre a bajas temperaturas y a que los gases emitidos son el alimento de estas bacterias autótrofas.

Proceso oxidativo o respiración: C6H12 O6 + 6 O2 >> 6 CO2 + 6 H2O + 36 ATP (se liberan 3600 cal/gr).

Proceso fermentativo o anaerobio: C6H12O6 >> 2C2H5OH + 2 CO2 + 2 ATP (se liberan 368 cal/gr).

Este último es el proceso que ocurre en nuestro montón de estiércol durante el proceso de compostaje. Es una fermentación a bajas temperaturas porque se liberan menos calorías. Además, la emisión de gases contaminantes depende de la composición de la materia orgánica, y en el caso de los procesos fermentativos en presencia de las bacterias, estos gases forman parte del proceso metabólico de las bacterias facultativas anaeróbicas (las oportunistas), que al ser autótrofas se nutren directamente de las moléculas gaseosas.

2. Hacer lo que nuestros abuelos. Desde siempre dejaban el estiércol amontonado fuera de las naves para que se transformara en compost, pero en vez uno o dos años, nuestro proceso se completa en tan sólo dos meses.